La COP30 no cerró acuerdos sobre agricultura, pero lanzó RAIZ para restaurar tierras degradadas. La FAO calcula que el 75% de los suelos de la región está en riesgo.
La COP30, celebrada en Belém (Brasil) en noviembre de 2025, puso a la agricultura tropical en el centro de la agenda climática. Sin embargo, los resultados para el sector fueron más de iniciativas voluntarias que de acuerdos negociados.
Negociación: poco avance formal
En el Trabajo Conjunto de Sharm el-Sheikh sobre Agricultura y Seguridad Alimentaria, las partes debatieron sobre agroecología, sistemas alimentarios, biodiversidad e incentivos de mercado, pero no lograron consenso. Según el análisis del CGIAR, el único resultado fue procedimental: el trabajo continuaría en la sesión de los órganos subsidiarios de junio de 2026. En adaptación, las partes adoptaron 59 indicadores voluntarios para medir el Objetivo Global de Adaptación. El texto político pide triplicar la financiación para adaptación, con el horizonte desplazado de 2030 a 2035.
RAIZ: financiación para tierras degradadas
El principal resultado agrícola fue RAIZ (Resilient Agriculture Investment for net-Zero land degradation), lanzado el 19 de noviembre de 2025. Lo lidera el Ministerio de Agricultura de Brasil dentro de la alianza FAST de la FAO. Su objetivo es ayudar a los Gobiernos a movilizar capital público y privado para restaurar tierras agrícolas degradadas, con cuatro líneas de trabajo:
- mapear la degradación para priorizar inversiones;
- identificar soluciones de restauración financiables;
- diseñar mecanismos en los que el dinero público reduzca el riesgo de la inversión privada;
- compartir experiencias entre países.
Australia, Canadá, Alemania, Japón, Arabia Saudí, Nueva Zelanda, Noruega, Perú y Reino Unido lo respaldaron en el lanzamiento, y Uruguay se sumó después. Según la FAO, más del 20% de la tierra agrícola del mundo, alrededor de 1.000 millones de hectáreas, está degradada. Los programas brasileños Caminho Verde y Eco Invest, en los que se basa RAIZ, ya han movilizado cerca de 6.000 millones de dólares para restaurar hasta 3 millones de hectáreas de pasturas. En Belém, el CGIAR, Embrapa y el Ministerio de Agricultura de Brasil firmaron además una declaración conjunta para ampliar el uso de biosoluciones para la salud del suelo.
El suelo latinoamericano, en cifras
Según la FAO, el 75% de los suelos de América Latina y el Caribe tiene problemas de degradación, que podrían costar a la región hasta 60.000 millones de dólares al año. A la vez, son los suelos con mayor potencial de captura de carbono del planeta: podrían compensar entre el 12% y el 48% de las emisiones netas de gases de efecto invernadero de la región. Entre los programas regionales de la FAO destacan:
- RECSOIL: recarbonización de suelos, con pilotos en México y un sistema de recompensas a productores en Costa Rica.
- LATSOLAN: red de 230 laboratorios de suelos en 23 países.
- Protocolo de evaluación del manejo sostenible del suelo: se aplica en ocho países, entre ellos Argentina, Paraguay y Uruguay.
Lectura para el sector
La restauración de suelos y el carbono orgánico ganan peso en la financiación climática y en las exigencias de los compradores. La materia orgánica estable, como la que aportan las sustancias húmicas, forma parte del conjunto de prácticas de manejo de suelos que estas iniciativas promueven. Disponer de esa materia prima dentro del MERCOSUR facilita desarrollar productos para un mercado que, según todo indica, seguirá creciendo hacia 2030.
Fuentes
- FAO: COP30, countries back Brazil-led finance accelerator to scale farmland restoration worldwide
- CGIAR: COP30 in Belém, implications for the future work of the MFL program
- COP30 Brasil: Brazil unveils global initiative to restore degraded lands during COP30
- FAO América Latina y el Caribe: Suelos en riesgo




